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domingo, 13 de julio de 2014

VECINOS ILUSTRES IV - DICKIE PETERSON

El de la izquierda.
Lo prometido es deuda. Cuando anuncié que antes de llegar aquí ya había cruzado mi camino con otro ilustre vecino de la ciudad me refería a Dickie Peterson. Aunque nació en Dakota del Norte, este bajista y cantante formó en Davis Blue Cheer, la banda que ostentó por primera vez el título de "The World's Loudest Band"


Cuenta la leyenda que en una ocasión tocaron junto a un lago y al acabar el concierto, sus aguas estaban rebosantes de peces muertos flotando. Su dedicación a forzar los decibelios hizo que muchos los consideraron precursores del heavy metal, aunque él insistía en que su banda era un power trío que tocaba ultra blues (y no me negarán que suena precioso). 


Nosotros, que siempre hemos sido muy fans de su primer disco, Vincebus Eruptum (1968), tuvimos la suerte de verlo actuar en el Azkena Rock de 2008, un año antes de que la muerte de Dickie supusiera el desmantelamiento del grupo.

Nunca he tenido ocasión de hablarlo, pero sospecho que los davisites más veteranos todavía guardan buen recuerdo, y puede que un zumbido en los oídos, cortesía de la banda. De hecho, el día en que conocí a mi casera hippie (que por edad bien podría haber sido grupi) en su despacho sonaba esta canción:


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jueves, 10 de julio de 2014

EL PROGRAMA DE LAWRENCE WELK


Cuentan que la televisión juega un papel muy importante en la vida del norteamericano medio. Nosotros no podemos opinar al respecto, porque en casa no disponemos de una, pero damos fe de que cada vez que vamos a un bar o restaurante, las omnipresentes pantallas acaparan toda nuestra atención.
De hecho, una de las primeras cosas que hicimos al llegar fue encender el aparato para asomarnos al país a modo de ventana. Cuál sería nuestra sorpresa al toparnos con Lawrence Welk dándonos la bienvenida. ¡Y qué bienvenida! Desde entonces, siempre que conseguimos una tele procuramos sintonizar su programa. 


Este espectáculo inenarrable se emitió de manera interrumpida de 1955 a 1982, y desde entonces goza de una eterna reposición en las televisiones públicas del país. Dicen que su explosión de color y sonrisas lo hacen el favorito de las audiencias más veteranas.

El público ya era viejico en su día

En esta hipnótica apoteosis de lo kitsch se puede ver a infinidad de músicos ambulantes, además de al propio presentador junto con su troupe de habituales interpretando géneros populares como el country, la canción religiosa, los espectáculos de variedades y ocasionales incursiones en el exotismo. Dejo un par de vídeos y un puñado de fotos de ínfima calidad para que os hagáis una idea de cómo funciona tamaña maravilla.






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miércoles, 2 de julio de 2014

BREVE REPASO GRÁFICO A NUESTRO DÍA DEL ORGULLO

Siendo San Francisco la capital mundial de Lo Gay, no podíamos dejar pasar la oportunidad de asistir a los fastos del pasado domingo. Nuestras expectativas se vieron completamente desbordadas, ridiculizadas, pisoteadas y echopolvizadas por aquel sindiós que iba más allá del anunciado desfile e inundaba la ciudad entera. 

Parece mentira  que en ninguna de las siguientes fotos se haya colado una persona desnuda. En mi vida (y me refiero a un cómputo total) había visto tanta gente en cueros. Bendita ingenuidad.

Siento que aquí debería incluir un chiste acerca de los prestigiosos ballets rusos y la simpatía de Putin hacia la homosexualidad. 

Abajo los estereotipos! Que seas un vato loco no quita para que puedas declarar en público tus afecUN MOMENTO... ¿Qué es eso que veo al fondo de la foto?

Efectivamente, acostumbrados a lidiar con granujas de todo tipo, los patrulleros de San Francisco a veces acaban por cogerles cariño. El tipo de la imagen no se enfrentaba, pese a lo que pueda parecer, a un correctivo policial. Durante los diez minutos que miramos embobados, los agentes sirvieron agua y cariñitos al desorientado homosexual. No me van a creer, pero uno de ellos incluso le permitió dormir  apoyado en sus rodillas.   

En la zona de sadomasoquismo estaba terminantemente prohibido sacar fotos. Me faltan palabras para describir lo que vimos allí dentro. Nos habríamos arrancado los ojos, pero seguro que alguien lo habría encontrado excitante.

No es de extrañar que al final de la jornada nosotros mismos acabáramos replanteando nuestra identidad sexual.  

Para acabar, y aunque no venga a cuento, nos fuimos a cenar a La Rosa Apestosa, un elegantísimo restaurante donde el ingrediente principal de todo plato es el ajo. A espuertas. Todavía nos dura el pestuzo. 

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lunes, 9 de junio de 2014

LOS LÍMITES DE LA CIENCIA

Aprovechando la reciente visita de Sprocket y Estimorol, nos asomamos por el Museo Bohart de Entomología. Museo que no es tal, sino un lugar de trabajo, donde eso sí, te reciben de brazos abiertos y no dudan en abandonar lo que estén haciendo para atenderte.

Nada más entrar, un chico acomplejado pero muy atento, se ofreció a guiarnos por el laboratorio ofreciendo todo tipo de explicaciones y respuestas a nuestras estúpidas preguntas. Tan a gusto estuvimos que la cosa se prolongó una hora, a lo largo de la cual nos dejó jugar con los insectos palo, la menos peligrosa de sus tarántulas y, aprovechando su especialidad, nos reveló algo que desde entonces no he podido dejar de rumiar.


Se conoce que un profesor de la universidad ha publicado recientemente una clasificación de todas las especies de avispas atendiendo al dolor que producen sus picaduras. En índices del uno al cuatro, siendo el primero  un dolor llevadero, y el cuarto tan terrible que queda reservado a un espécimen en exclusiva. La pregunta en esta ocasión no parecía tan ridícula: ¿Cómo hizo el tipo para distinguir los matices? Pues sometiéndose él mismo a todos los aguijones. Hay que respetar el compromiso de un científico que no duda en convertirse en parte integrante de su investigación, como lo de Albert Hoffman con el LSD o los Curie y la radiación. Aunque justo es decir que en estos casos se expusieran de manera involuntaria. Por otra parte, podría argumentarse que esa actitud atenta contra los principios de la objetividad científica, donde el observador nunca debería implicarse en su estudio. Si sumamos además la creencia extendida de que todos percibimos de manera distinta y que el umbral de dolor difiere en cada sujeto... ¿Podemos afirmar que lo que este voluntarioso investigador hacía era, efectivamente, ciencia? A mí me gusta creer que sí. Puede que no una ciencia entendida como conocimiento universal, sino algo mucho más intimo. Una ciencia de sí mismo.          


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jueves, 8 de mayo de 2014

ESTUDIANTES POR UNA SOCIEDAD ORWELLIANA

Hablando de. Este fin de semana se celebra el Whole Earth Festival, una celebración por todo lo alto de todo lo que sea ecológico y alternativo. Durante tres días, Davis se convertirá en la capital mundial del hippismo, con innumerables conciertos, ferias de manualidades y plataformas para que gurús e iluminados venidos de todas partes expresen sus ocurrencias y nos ayuden a ser mejores personas. No tenemos muy claro qué esperar del evento, aunque a ciencia cierta nos embriagaremos (¡¿MÁS?!) con el pestuzo a marihuana y... yo que sé, puede que incluso acabemos bailando desnudos en los tejados:   


Confiamos en que vuelva a ocurrir lo que en 2004, cuando (¡oh paradojas de la libertad de expresión!) la Asociación de Estudiantes por una Sociedad Orwelliana aprovechó uno de los escenarios para tratar de convencer a los hippies de que el fascismo era la mejor vía.  

Estudiantes por una Sociedad Orwelliana es una organización nacional que se postula como las juventudes del Ingsoc (el partido totalitario liderado por el Gran Hermano que regía con mano de hierro en 1984, la novela de George Orwell) y promueven iniciativas tan diversas como no utilizar sellos en los que no aparezca la bandera patria, continuar refiriéndose a las patatas fritas como "Patatas de la Libertad" (en el segundo párrafo de este artículo lo explican claramente)  o colocar cámaras de seguridad EN TODAS PARTES.

Lamentablemente, parece que últimamente no andan muy activos, pero hace unos años bombardearon la universidad con multitud de flyers como estos:



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miércoles, 7 de mayo de 2014

LAS CÚPULAS


The Domes es un conjunto de 14 estructuras de poliuretano con forma de iglús levantadas en 1972 para alojar a una población de 28 estudiantes. Hablamos de un asentamiento hippie en el campus de la universidad.


A lo largo de sus cuatro décadas de existencia, esta comunidad (popularmente conocida como Baggins End, en homenaje al poblado de la Tierra Media) ha acogido a infinidad de estudiantes interesados por una filosofía cooperativa y sostenible: cuidan de sus propias huertas, granjas y panales, elaboran compost, tiran de energía solar y promueven en todo momento la educación medioambiental.


Cuentan incluso con una gran choza comunal, de inspiración nómada, donde realizan sus reuniones y se imparten todo tipo de clases y talleres (el primer día que nos asomamos estaban disfrutando de un concierto de violín la mar de majo).


En 2011 estuvieron a punto de echarlas abajo debido a su estado ruinoso, pero se organizó un movimiento estudiantil para salvarlas y 450 voluntarios participaron en su reparación.

Las imágenes que ilustran este texto están pilladas de internet porque tampoco en este caso dispongo de fotos propias con calidad suficiente. Todas están sacadas con prisa y a traición, porque entrar a este tipo de sitios me turba sobremanera, cada vez que lo hago me pongo tenso ante la posibilidad de que un hobbit jipioso pueda pillarme por banda. Quizás es que tengo prejuicios. Quizás sea que no me cuesta imaginarme afiliado a su idílico y cutrongo estilo de vida. ¡Glups!


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lunes, 28 de abril de 2014

VECINOS ILUSTRES III - MARK (el embajador de Jauja) CHANG

Cuando se cumplían seis meses de nuestro primer encontronazo, el embajador de Jauja seguía siendo un misterio para nosotros (aún disponiendo de fotos que certificaban su existencia, hubo un momento en que Bioletti llegó a plantear si no lo habríamos soñado). Y de pronto, cuando menos lo esperábamos, volvimos a avistarlo en el desfile del Picnic Day cabalgando raudo a lomos de su unicornio.  


Poco después, volvió a hacer acto de presencia en el transcurso de una ceremonia dominical que se celebró a la vuelta de la esquina, en la que un montón de vecinos comprometidos pintaron un mandala en la carretera. Aunque, en esta ocasión, había aparcado su unicornio para sustituirlo por otro vehículo de su invención: Un maravilloso coche/piano que manejaba accionando el teclado, lo que permitía sustituir las emisiones de CO2 por una  ristra de fantásticas sonoridades. He aquí un vídeo del aparato en cuestión:


Indagando ya muy duro, descubrimos que este extraño personaje, que responde al nombre de Mark Chang, es toda institución en Davis. Célebre por otras muchas cosas aparte de sus invenciones (que incluyen sus vehículos, diversos theremines, casas solares autosuficientes... ¡y hasta un autobús!) y de sus excepcionales dotes para el piano:


Licenciado en Ingeniería Robótica y Psicología, Chang emitió a diario entre 1993 y 1999 un programa de radio pirata que todavía se recuerda como plataforma de libertad de expresión. Valiéndose de otro de sus cachivaches, un teléfono móvil de primerísima generación modificado, Chang salía a la calle y retransmitía en directo sus conversaciones con la gente que pasara por ahí. La cosa cesó cuando un par de agentes  federales se plantaron en la ciudad dispuestos a chaparle el chiringuito. Los vecinos todavía lamentan el incidente. Lo cierto es que podrán censurarle cuanto quieran, pero jamás podrán callar a su vela cantarina.



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miércoles, 23 de abril de 2014

PICNIC DAY

El sábado pasado, Davis triplicó su población con visitantes venidos de todas partes para celebrar el centenario del famoso Picnic Day. Los fastos comenzaron con un desfile encabezado por el alcalde, que acudió ataviado de esta guisa:


Siendo el velocípedo el símbolo más característico de la ciudad, le siguieron muchos más chiflados:


Aunque también pudimos ver otro tipo de vehículos:


Además de bicicletas maqueadas, girl scouts, estudiantes disfrazados de alimentos, el embajador de Jauja, asociaciones antipoliciales, la policía local, coches anfibios, carrozas del Pony Express, vehículos retro, el club de swing, representantes de todas las nacionalidades e incluso... 
¡El equipo de esgrima al completo!
Concluido el desfile, dimos un paseo por las distintas facultades, que abrieron sus puertas para realizar exhibiciones de todo tipo.

Helado casero elaborado con nitrógeno líquido.


El momento cumbre de la jornada (y me atrevería a decir que de toda una vida) fue el Doxie Derby, la carrera anual de perros salchicha en un estadio rebosante de público entregado.


Uno a uno, los contrincantes más flojos fueron siendo eliminados, hasta que Pickles, el gran vencedor de la jornada, compitió contra el decano de la Facultad de Veterinaria ataviado de chucho.


We have a wiener!
Para concluir, nos tiramos la tarde entera viendo la batalla de bandas. Algo parecido a las charangas españolas, solo que con un extra de personal, creatividad y entusiasmo.



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martes, 8 de abril de 2014

UN MUSEO DE SÍ MISMO III - El Puente de Londres


Robert Paxton McCulloch era un tipo cabezón y con recursos. Para asegurar la afluencia de visitantes al pueblo de Lake Havasu, que él mismo había fundado en el condado de Mohave (Arizona), viajó hasta Londres (Reino Unido), donde compró uno de los puentes que cruzaban el Río Támesis. Luego, no me pregunten cómo, se las apañó para trasladarlo piedra a piedra, convirtiéndose en el hazmerreír del lugar, porque ¿quién quiere un puente cuando ni siquiera dispone de río, verdad? Pues atención porque Robert, que se había enriquecido comercializando motosierras, no desistió en su empeño e hizo construir un canal para asegurarse de que el agua fluyera bajo el monumento y bañara de paso su pueblito, convirtiéndolo en lugar de veraneo. A decir verdad, parece que les ha ido bastante bien. Cuando llegamos estaban en plena celebración del Springbreak, esa gran orgía que se marcan anualmente en los esteits como alternativa a nuestra Semana Santa y la remota ciudad estaba hasta los topes.


Tras su muerte en 1977, el pueblo levantó una estatua en honor de su fundador. Vista de cerca, podemos apreciar cómo  refleja claramente el brillo de locura en sus ojos.


Por lo visto existe una película para televisión conocida, entre otros nombres, como Bridge Across Time que cuenta cómo el puente trajo consigo el espíritu de Jack el Destripador, quien reanuda sus crímenes en 1985. Afortunadamente, por ahí anda también David Hasselhoff para pararle los pies.

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jueves, 3 de abril de 2014

UN MUSEO DE SÍ MISMO II - La Casa de la Opera de Amargosa

Marzo del 67. Hastiada de Broadway, la bailarina Marta Becket se lanzó a una gira en solitario a lo largo del país. Mientras esperaba a que le cambiaran su rueda pinchada en una estación de servicio en las afueras del Valle de la Muerte, Marta paseó por el ruinoso poblacho de Death Valley Junction, abandonado décadas atrás. Allí dio con una antigua sala de fiestas que antaño había albergado proyecciones para las familias de los empleados de la compañía minera Pacific Borax, antiguamente establecida en el lugar. En un arrebato inexplicable, Marta decidió que aquel sería su escenario definitivo. Adquirió por cuatro duros el teatro y no sólo lo reformó, también dedicó los siguientes seis años a decorarlo. Para asegurarse algo de público pintó en sus paredes un mural presidido por los mismísimos reyes de España y su corte, además de una cuadrilla de prostitutas, monjas curiosas, nativos americanos, alabarderos, saltimbanquis, exóticos gitanos, e incluso sus propios gatos... y convirtió el techo en una suerte de Capilla Sixtina, sólo que sustituyendo al Todopoderoso por Nostradamus (¿?).



Su excéntrica hazaña atrajo a infinidad de curiosos, que con el tiempo se convirtió en público fiel. Durante cuarenta años, Marta actuó dos veces por semana, hasta que, en febrero de 2012, se vio obligada a realizar una retirada forzosa. Dicen que todavía, en ocasiones especiales, sube al escenario para ofrecer su One Woman Show, en el que interpreta a infinidad de personajes.


Nuestro anciano guía Roberto sólo hablaba maravillas de aquella dama. Claro que él mismo contaba con su propia historia: fugado también de Nueva York, llegó hasta California, donde trabajó, por este orden, como camarero en varios locales, gerente de un burdel, conserje de un colegio y finalmente acabó en aquel pueblo que actualmente cuenta con tres habitantes.      


Fue él quien nos recomendó tomar el dudoso atajo que debía llevarnos a Las Vegas. Un tramo desierto que me recordó inevitablemente a Carretera Perdida, la película de David Lynch. Descubro ahora para mi asombro que, efectivamente, circulábamos por el lugar donde se grabaron estos títulos de crédito.



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martes, 1 de abril de 2014

UN MUSEO DE SÍ MISMO I - Introducción

Lugares comunes: Echarle en cara a Estados Unidos su ausencia de historia. Es este un reproche que llena la boca de todo extranjero y obsesiona a los propios estadounidenses. "Nosotros no contamos con museos ni edificios antiguos," -nos dijo la mujer que nos dio la bienvenida a Las Vegas, -"pero tenemos casinos". Que mejor forma de suplir esa supuesta carencia que por la vía del espectáculo. En esta tierra TODO es susceptible de convertirse en atracción. Cada pequeño pueblo se empeña en dar con algo que lo haga singular y digno de parada turística. Y si no existe, se inventa. La Ciudad del Pecado, sin ir más lejos, cuenta con varios hoteles que imitan a grandes urbes del mundo (Nueva York, París, Roma...). ¡Cómo echamos en falta uno ambientado en la propia ciudad que lo acogía! Sólo una réplica en miniatura nos hubiese permitido abarcar con comodidad esa colosal Las Vegas.

Las siguientes entradas estarán dedicadas a algunas de las más estrafalarias invenciones con las que dimos en nuestro viaje de Springbreak por el sudoeste del país. Maravillas ideadas por pioneros esforzados que consiguieron convertir a sus respectivas poblaciones en... lugares poco comunes.


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martes, 25 de febrero de 2014

TERROR EN SILICON VALLEY

Siempre me han fascinado las historias de millonetis excéntricos que terminan su días apartados del mundo. Hablo de gente como Howard Hughes, Salinger, Zulueta, Little y Big Edie, Michael Jackson, Syd Barret, Bill Watterson, Hunter S. Thompson, Steve Ditko, Mr Chance... o, mi preferida, Sarah Winchester. De ahí mi entusiasmo ante la escapada de este fin de semana a Silicon Valley, donde no sólo vimos el tablero de Monopoly más grande del mundo y a los PIXIES en directo, sino que tuvimos ocasión de visitar por fin la célebre mansión de esta señora.    

Cuando William Wirt, hijo del fundador de la compañía Winchester, murió en 1881, su viuda Sarah heredó la fortuna familiar. Pero a la pobre mujerica, que estaba como una regadera, le atormentaba la idea de que las almas de las personas asesinadas por los rifles de su marido volvieran un día a por ella. Por aquel entonces, la marca se comercializaba con el eslogan "The Gun that Won the West", conque podéis haceros a la idea del recuento de víctimas. La pájara compró una granja y, aconsejada por sus asesores espirituales, dedicó sus 38 años restantes a realizar reformas (no ella, se entiende, sino currelas de la construcción, alguno de los cuales se tiró TODA su vida trabajando en el proyecto), 24 horas al día, siete días a la semana.


Entre tírame este tabique y ponme aquí una cenefa, la mansión acabó convertida en un descomunal laberinto de escaleras que no llevaban a ningún lado, ventanas en el suelo, puertas que se abrían a paredes y armarios como el de Bender. 160 habitaciones, tres ascensores, varias torres y dos sótanos como campos de fútbol. Todo para que los espíritus vengativos se perdiesen de camino hacia la propietaria. Llegó un momento en que incluso los obreros y los sirvientes de la señora tenían que usar mapas para manejarse dentro de aquel sindiós.


Con todo, el aterrador edificio palidece cuando lo comparas con el motel de carretera donde acabábamos de pernoctar (escribir "dormir" habría resultado demasiado generoso). Tengo tolerancia a los cuchitriles, de hecho puede que hasta los celebre con cierto orgullo masoquista, pero lo del Traveller's Rest de San José superó todos los límites. Jamás imaginé que un lugar así fuera posible.  


Francamente, cualquier sitio habría sido preferible.


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