Disculpen la irregularidad de este blog, queridos lectores, hemos
estado tres semanas de vacaciones con nuestros queridos visitantes y ha sido imposible
actualizar el cacharro. Prometo que no volverá a pasar. Hasta dentro de dos
semanas, cuando nos vayamos a Nueva York. Y luego cuando recibamos al ilustre
Señor Fregadero. Y resulta difícil ver futuro alguno después de eso.
Una de las obligadas excursiones que nos marcamos con todo invitado
es la del Conservatorio Botánico de la
universidad, que contiene más de 3000 tipos de plantas. Las hay de
todas formas y colores:
De todos ellos, el espécimen más popular es el ejemplar de tres
metros y algo de Titan Arum, raro de
ver fuera de su hábitat tropical y muy infrecuente en Estados Unidos. Esta
aberración de la naturaleza, conocida por el nombre de Ted en honor al por entonces
rector de la universidad, floreció en 2003 y miríadas de curiosos acudieron en
peregrinación atraídos por su característico olor a podredumbre que le vale a la especie el
sobrenombre de corpse flower (flor cadáver). Desde entonces, ha vuelto a hacerlo en varias
ocasiones, aunque no es posible anticipar a ciencia cierta cuándo ocurrirá.
Es algo que da mucha rabia. En el momento de nuestra visita Ted tenía
un aspecto muy desalentador, pero quién sabe si no se pondría a emitir olores
en cuanto salimos del invernadero. Así de caprichoso es el mundo vegetal.
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