Cuando en 1995 se propuso el plan de reforma ciudadana de
Davis, la por entonces concejala, Julie Partansky, se mostró reacia a cualquier
alteración, entre ellas el asfaltado de las calles, sugiriendo que sería
preferible preservar todo recurso original por su posible valor histórico. La
prensa no tardó en hacerse eco de sus declaraciones, y así comenzó la leyenda de los "baches en
peligro de extinción".
Pronto, la prestigiosa y muy fiable publicación Weekly World
News concedió a Davis el título de La Ciudad más Extraña de América. Por lo de
los socavones, sí, y por otros muchos motivos. Entre ellos la política de
plantar árboles frutales por toda la ciudad para que los mendigos se sirvieran
libremente, la creación de pequeños túneles para que las ranas cruzasen la
carretera sin riesgo de morir aplastadas por el tráfico, la profusión de
bicicletas, que superaban en número a los automóviles, o la prohibición de
fumar incluso a la intemperie.
Han transcurridos casi 20 años y, en lugar de normalizarse, Davis
sigue cultivando su singularidad. En este blog os iremos relatando nuestros
descubrimientos a medida que topemos con ellos.
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